jueves, agosto 10, 2006

El estrès un enemigo de nuestra vida sexual

El Estrés: Enemigo de la vida sexual.

Esta palabra , que usamos en nuestra vida diaria, con demasiada facilidad, y que apareció hace unos años en nuestro lenguaje , acecha sigilosamente e interfiere en nuestra vida sexual, en las relaciones de pareja.

El uso indiscriminado del término estrés , hizo que fuera sinónimo de fatiga , o agitación por ejemplo. Sin embargo es mucho más que eso, y no se revierte sólo con el uso por ejemplo de varios artilugios como almohadas antiestrés, zapatillas, plantillas que relajan, etc. En ocasiones nosotros como consumidores de estos elementos parecemos un maxiquiosko del estrés.

Todos lo experimentamos en algún momento de nuestra vida en mayor o menor grado , nuestro cuerpo responde naturalmente ante posibles amenazas, activando el ritmo cardíaco , la respiración, se tensan los músculos.

Los disparadores del estrés , son en ocasiones pequeñas presiones cotidianas , para los cuales tenemos suficientes defensas. Solamente cuando se mantienen en el tiempo y nuestro cuerpo ha bajado sus defensas, es cuando suelen aparecer las consecuencias negativa.

Cuando aparecen los primeros síntomas de desgaste, cuando el individuo se ve desbordado por las presiones, por ejemplo, de trabajo, económicas, presiones sociales, familiares, influyen negativamente según el momento y la circunstancial. Estos síntomas inciden en la relación de pareja, en las relaciones sexuales , en la comunicación sexual. Cuando ambos o uno de los integrantes de la pareja tiene su mente inmersa en alguna complicaciones pierde el placer a la hora de mantener actividad sexual. Los recursos a que recurrimos a la hora de relacionarnos sexualmente, fantasías, deseos, ganas, etc. Faltan a la cita en presencia del estrés, alterando el ciclo de la respuesta sexual , y tenemos como consecuencia el acto sexual incompleto.

Una manera de prevenir ante cualquier síntoma que nos llame la atención es estar informados , conocer a fondo la conducta de nuestro amante, para detectar cualquier cambio que se produzca en su actitud.

El distress o estrés negativo , deja de ser una respuesta natural para convertirse en una amenaza para nuestra salud física y mental-

Porqué dos personas ante una misma situación estresante reaccionan de diferentes manera? . Una buena pregunta , porque mientras vemos individuos que parecen armarse de defensas ante las contrariedades, otros se derrumban ante el primer contratiempo.

Por lo tanto , tenemos que tener en cuenta al individuo y la situación y la reacción del individuo , viendo que se influyen mutuamente. Para producir el estrés las personas interpretamos de diferente manera una misma situación: por ejemplo una amenaza inevitable, palpable real. Cualquiera puede ser víctima del estrés, y no interesa la edad.

En el caso de la sexualidad, las situaciones estresantes pueden producir disminución del deseo, , una sensación de agotamiento físico, no “ tener ganas de nada”; en el varón disfunciones en la erección, insatisfacción ante las relaciones sexuales, eyaculaciòn precoz etc.

En las mujeres, falta de interés “ no tener ganas de tener ganas” , poca lubricación, incapacidad para lograr el orgasmo, en ocasiones dolor en la penetración, sensación de náuseas ante la inminencia de la relación etc.

Hay acontecimientos en la evolución de la vida que se van acumulando quizá en un lapso muy corto por ejemplo un año y a mayor número de ellos , mayor las probabilidad de padecer trastornos relacionados con el estrés.

Algunos acontecimientos vitales estresantes

Muerte del cónyuge; Quedarse sin trabajo; Despido; Repentino problema grave de salud; ruptura de la familia de los padres; Accidentes; jubilación; relación sexual extramatrimonial; cambio en el ritmo de sueño; nuevo empleo ; mudanza; llegada de un hijo; aborto; problemas legales; etc. Etc.

Por lo general los problemas son externos a la pareja pero afectan directamente la sexualidad, inventando uno o los dos miembros de la pareja innumerables excusas para evitar las relaciones sexuales.

Cuando estas preocupaciones invaden el ámbito de la pareja , el territorio de la sexualidad, aparecen los primeros síntomas de desmejoramiento y alarma. El rendimiento sexual cae repentinamente, el físico no responde como lo hacía hasta el momento, y el individuo queda atrapado en una situación que no entiende, y no puede dominar, excusándose para justificar las nuevas conductas. Negando así que está superado, y cayendo en ocasiones en profundos estados depresivos.

Cuando su pareja nota estos cambios debe tomar cartas en el asunto , y seguramente debe acudir a un especialista.

Ante cualquier peligro que acecha a la pareja , tendemos a ser posesivos, o exigentes, creyendo que es una manera de ayudar y brindar amor , lo importante es que debemos saber escuchar al cuerpo el nuestro y el del otro, fijarnos en los cambios y realizar una verdadera prevención recurriendo a aquellos que puedan ayudarnos.

Recuerde:

  • El estrés es una respuesta natural del organismo
  • Requiere un proceso de adaptación
  • Depende del entorno
  • Varía en función de nuestra interpretación

Lo importante:

  • Escuchar al organismo
  • Aprender a relajarse
  • Controlar los pensamientos negativos
  • Cambiar las conductas cotidianas nocivas
  • Organizar bien el tiempo
  • Tener una actitud positiva. Fuente: Vivir bajo presión-E.d Océano

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